Historia

   Todo comenzó en el año 1984 en una casa de oración con un pequeño grupo de jóvenes que se reunían para hablar de Dios. Se juntaban entre conocidos, amigos y compañeros de escuela para orar y compartir del Señor. Cada día se iba añadiendo más gente y se sumaban a las oraciones que se realizaban en un pequeño departamento en barrio Comercial, de la ciudad de Córdoba. Así, llegó un momento en que el espacio ya no era suficiente para el grupo de gente que se reunía. Las personas no se limitaban a los horarios de reunión y muchas veces acudían en la madrugada desesperados buscando ayuda espiritual. Se oraba por ellos y se compartía la palabra de Dios. En aquel momento había situaciones que resultaban difíciles de manejar, entonces se pedía la guía a Dios para que Él mostrara cómo ministrar cada problema. Raúl Villarreal no era pastor y nunca quiso que lo llamaran así, él esperaba que Dios hiciera las cosas. Invitaba a las reuniones a diferentes pastores de aquella época, les pedía que ministraran a la gente y él, en su humildad, reconocía como pastores a estos varones de Dios. Con el paso del tiempo fue necesario encontrar otro lugar para hacer las reuniones. Se buscó locales en la misma cuadra donde estaban, en las cercanías del barrio y en diferentes lugares de la zona sur de Córdoba, pero siempre se encontraban con dificultades; les decían que no querían alquilar, no se podía encontrar a los dueños, o pasaban cosas insólitas. En aquel momento, un joven que había sido de la acción católica se acercó a la iglesia y contó que Dios le había hablado a través de un sueño donde le había dicho: "tu casa será mi casa". Esto se tomó como un mensaje de parte de Dios y un grupo de personas fue a ver la casa de este joven que estaba ubicada en el Pasaje 5 de barrio Villa El Libertador; allí encontraron tres terrenos. Sin que le dijeran cuál era el que pertenecía a este muchacho, cuando detuvieron el auto, Villareal se bajó y dijo: "acá es, este es el lugar que Dios quiere”. Pero lo que este joven tenía no era una casa sino una construcción a medio hacer en el fondo del terreno. Se limpió el lugar y fue acondicionado para hacer las reuniones. Un día el grupo de hermanos de la iglesia se dispuso a techar y lo hicieron en un fin de semana. Se terminó y esa misma noche, debajo de la loza goteando agua porque estaba recién hecha, en medio de las maderas, se hizo la primera reunión, sentados en bancos improvisados con bloques de ladrillo y tablas. Allí comenzó otra etapa gloriosa de este Ministerio. A partir de ese día nunca cesó de llegar más gente a las reuniones. Muchos decían que el siervo Raúl debía quedar al frente de la congregación pero él siempre esperaba la confirmación de Dios, aguardaba el momento justo. Un día se paró oficialmente delante del pueblo y con su característico traje marrón a rayas sólo dijo: "ayúdenme ustedes, yo no sé qué voy a hacer. No sé lo que Dios quiere, no sé lo que Él va a hacer conmigo”. Esa noche fue una reunión especial donde el Espíritu Santo tocó cada corazón y se vivió algo glorioso. Desde entonces el Ministerio nunca dejó de crecer, los vecinos escuchaban la música y se acercaban. Una noche Raúl abrió unas de las ventanas laterales de la iglesia miró hacia afuera y dijo: "veo miles de personas que vienen a recibir de Dios y veo cientos de autos". Si se miraba con ojos naturales sólo se podía ver escombros, maleza y nada más, pero todos creyeron a la palabra que venía de Dios, porque este hombre no soñaba ni imaginaba, sino que realmente veía esas multitudes que llegaban a los pies de Cristo. Cuando la iglesia tenía prácticamente un año, se la quiso inscribir con la sigla M.E.D.E.A. para que llame la atención. En aquel tiempo se usaba decir iglesia evangélica, pentecostal o bautista solamente, así que la gente preguntaba: “¿Pero qué iglesia es?”. Entre los mismos hermanos solían preguntarse: “¿A qué iglesia vas vos?, “a M.E.D.E.A.” –respondían; esto generaba una gran curiosidad en las personas que no conocían este Ministerio, y así los atraían. Dios hizo especial este Ministerio, ha dado todo en lo espiritual como primicia, y en muchos lugares han tratado de imitarlo, pero lo que se vive en M.E.D.E.A. no se vive en otro lado, simplemente porque para Dios es especial. Es especial por su alabanza, por su trabajo, aunque a veces el pueblo es rebelde, como lo fue el pueblo que caminó con Moisés en el desierto. Las dificultades mayores se presentaron en los primeros tiempos; la Municipalidad, el Gobierno, los vecinos que cortaban los cables de la luz, los pastores de otras iglesias que juntaban gente para declarar al Ministerio como secta, etc. Muchas almas se salvaban aunque al mismo tiempo las diferentes congregaciones criticaban y juzgaban todo el trabajo. Pero nada frenaba la obra, había gente en las vigilias, en las distintas oraciones, jugaban al fútbol, predicaban, hacían empanadas, construían el templo... todos trabajaban. Algunas personas llegaban para espiar lo que se hacía y vivía en la iglesia, pero el Espíritu Santo llegaba a ellos también y se quedaban en las reuniones para luego sumarse al trabajo.
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